SOBRE MI
Soy Nerea Galán, psicóloga especializada en TDAH infantil
Me dedico a una cosa muy específica: acompañar a madres de niños con TDAH para que la vida en casa deje de ser una batalla.
Y no solo lo he estudiado: lo he visto de cerca durante años.
Por qué me dedico a esto
Trabajé tres años en un centro especializado, trabajando de cerca con niños y adolescentes con TDAH. Y vi algo que se repetía una y otra vez: muchos niños mejoraban durante las sesiones, pero las madres seguían sintiéndose perdidas cuando llegaban a casa.
Esas madres llegaban de una forma que reconozco perfectamente: agotadas, juzgadas por todas partes, sin saber por dónde empezar. Y aprendí algo que no estaba en ningún máster: que lo que a mí me parecía evidente, para una madre en medio del agotamiento no lo era en absoluto.
Ahí era donde yo podía ayudar de verdad: no tratando a tu hijo una hora a la semana, sino dándote a ti las herramientas para gestionar bien las otras ciento sesenta y siete.
El niño tenía quien lo tratara. La madre, que cargaba con todo, no tenía a nadie. Ahí supe a qué quería dedicarme.
Mi formación
Soy graduada en Psicología, con un Máster en Psicología General Sanitaria y otro en Psicología Jurídica, y formación específica en intervención con infancia, familias y adolescencia.
Mi forma de trabajar se apoya en dos enfoques con respaldo científico: la terapia cognitivo-conductual y la capacitación a padres en el manejo del comportamiento (conocida como Parent Management Training).
En la práctica, esto significa algo sencillo: en vez de tratar al niño, te doy a ti herramientas concretas para el día a día, basadas en lo que de verdad funciona con el TDAH.
Número de colegiada: BI05731.

Cómo trabajo
No doy recetas genéricas ni listas de tareas imposibles de cumplir. Entiendo que cada familia tiene su situación —sus hijos, su pareja, su contexto, su economía— y adapto el proceso a eso, no al revés.
Verás en las sesiones que siempre explico el porqué de cada cosa. Y cuando algo no funciona, analizo, te cuento qué ha pasado y lo ajustamos para que la próxima vez, salga bien.
Lo mejor de mi trabajo es que funciona aunque haya días malos, días en que gritas y te arrepientes. Sería irreal pensar que hay que hacerlo todo perfecto, nadie puede, y el método cuenta con ello: no se viene abajo por un mal día.
Los niños no son de cristal: no se rompen si te equivocas. Son más bien como el barro, que crece, cambia y se adapta.
Si estás cansada de que en casa nada cambie, hablemos.
